La Magia de Huesca nº6. Verano 2002
 

El Centro de Deportes de Aventura Tardienta está plagado de "tecnología" monegrina. José Manuel Ayuda, un oscense de 38 años, pone a funcionar su inagotable imaginación y sus habilidades mecánicas -estudió Maestría Industrial y su padre y su tío abuelo eran mecánicos- para crear objetos inverosímiles. Los veleros de tierra -que hoy día se ven con facilidad en muchas playas españolas- fueron diseñados e introducidos en España desde esta tierra. José Manuel Ayuda se enorgullece de "haber parido" ese vehículo impulsado por una vela algo más grande que las de windsurf con el que, con unos pocos conocimientos de navegación, se recorren desde otro punto de vista los Monegros.
Pero en los once años de vida del Centro de Deportes de Aventura Tardienta han visto la luz otras muchas creaciones de Ayuda. Los aerocarros, también conocidos como "Uy, uy uy" porque las dos personas que van sentadas delante suelen emitir esos gritos en los que se mezcla el susto con la sorpresa, son unos aerocarros de seis plazas impulsados por una hélice en la zona posterior.
En la cabeza de José Manuel Ayuda bullen más ideas. "La Monegrina" es el nombre con el que ha bautizado a su último invento, una "cosechadora turística", una especie de bus turístico de unas 30 plazas montado sobre la estructura de una cosechadora para que la visita a los alrededores de Tardienta se realice por los lugares de mayor interés, los que están fuera de las carreteras, aunque sean secundarias. "La Monegrina" luce en sus costados unos altavoces por los que se da las explicaciones oportunas sobre lo que los usuarios de la "cosechadora turística" están contemplando. Y, para que no le falte de nada, un botijo colgado de un lado del vehículo sacía la sed de los que van montados y una sombrilla en la parte superior del vehículo les protege de los abrasadores rayos de sol.
El director de este peculiar centro de deporte y ocio asegura que es difícil hacer que vayan turistas a los Monegros, una zona esteparia que no responde a los cánones habituales de belleza paisajística de interior -zonas verdes con abundante agua, un rico y vasto patrimonio histórico-artístico y especies espectaculares de flora y fauna-.

La llamada de los camellos
Uno de los que más sensación ha causado ha sido la presencia de cinco ejemplares de camellos. Tres hembras -Gaspara, Melchora y Baltasara- y dos machos - Cucaracho y Tempranillo- llegaron desde tierras saharauis, desde un mercado de Tantan, a los desiertos monegrinos. La adaptación ha sido sorprendente, los animales apenas han notado el cambio. No es para menos. Si se mira al horizonte desde su "castillo" -la zona en la que comen y duermen tiene esa forma- el paisaje en nada desmerece al del Sahara. Ahora, Ayuda está esperando a que la amistad que han trabado los animales en estos años se transforme en algo más y como se encuentran en la mejor edad para procrear, 8 y 9 años, se animen a darle un benjamín para el que ya tiene elegido el nombre, Puchamán de Lobarre.
Todas estas singulares empresas y alternativas deportivas y de ocio tienen un único fin: intentar que se acerquen turistas a los Monegros y que su iniciativa empresarial y turística tenga futuro. Por ahora lo ha conseguido. Cuando once años atrás se compró con medio millón de pesetas -3.000 euros- las cuatro primeras hectáreas de lo que iba a ser el Aeródromo de Tardienta, la mayor parte de sus vecinos lo tachaban de loco. Hoy, sin embargo, ven pasar coches de Barcelona, Madrid, Bilbao, San Sebastián y muchos otros puntos de la península camino del Centro de Deportes de Aventura Tardienta y también ven aparecer el nombre de su localidad y de la comarca en diferentes medios de comunicación nacionales.

 
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